Al sur de Hungría, junto a las laderas boscosas de los montes Mecsek, Pécs reúne en pocos kilómetros capas de historia muy distintas. La ciudad fue romana, medieval, otomana, episcopal, universitaria e industrial, y cada época dejó edificios, calles o paisajes que todavía forman parte de la vida cotidiana.
Su centro se puede recorrer a pie entre plazas monumentales, restos arqueológicos y cafés, mientras que las zonas altas de Tettye y Mecsek ofrecen una cara más verde y tranquila. El resultado es una ciudad cultural, manejable y con una personalidad propia dentro del panorama húngaro.
Historia del lugar
La historia de Pécs comenzó en época romana, cuando la ciudad recibió el nombre de Sopianae. Durante el siglo IV se construyó allí una importante necrópolis cristiana con cámaras funerarias decoradas, cuyos restos se conservan bajo el centro actual y forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
En la Edad Media, Pécs se consolidó como sede episcopal y centro cultural. En 1367, el rey Luis I de Hungría fundó aquí una universidad, considerada la primera universidad del país. La presencia del obispo humanista Janus Pannonius reforzó el papel intelectual de la ciudad durante el Renacimiento.
El siglo XVI abrió una etapa diferente. Pécs quedó bajo dominio otomano en 1543 y durante aproximadamente siglo y medio se transformó con mezquitas, baños y otros edificios vinculados a la administración otomana. La antigua mezquita de Gazi Kasim, situada en la plaza Széchenyi, es uno de los testimonios más visibles de aquel periodo.
Más tarde, la ciudad volvió a integrarse en el espacio cultural centroeuropeo y experimentó un importante desarrollo industrial. La fábrica de porcelana de la familia Zsolnay dejó una huella decisiva en la arquitectura y en las artes aplicadas de Pécs. Sus antiguos terrenos son hoy uno de los principales espacios culturales de la ciudad.
Qué ver en Pécs
La plaza Széchenyi
La plaza Széchenyi es el corazón del centro histórico. Está rodeada de fachadas monumentales y concentra varios de los símbolos de Pécs, como la antigua mezquita de Gazi Kasim, la fuente Zsolnay y la estatua ecuestre de János Hunyadi. Es un buen punto de partida para orientarse y observar el ambiente urbano.
La catedral de San Pedro y San Pablo
La catedral domina la plaza Dóm con sus cuatro torres. El edificio actual conserva la atmósfera de la catedral medieval, aunque su aspecto fue profundamente transformado durante la reconstrucción del siglo XIX. En el interior destacan la cripta, las pinturas decorativas y el gran órgano, además de la relación del templo con la antigua diócesis de Pécs.
La necrópolis paleocristiana
El conjunto arqueológico de Sopianae es una de las visitas esenciales. La Cella Septichora y el mausoleo paleocristiano permiten acercarse a las cámaras funerarias construidas durante el siglo IV. Sus pinturas murales y su arquitectura subterránea explican por qué este lugar tiene un valor excepcional dentro del patrimonio romano tardío de Europa.
El barrio cultural Zsolnay
El antiguo recinto de la fábrica Zsolnay se ha convertido en un amplio barrio cultural con edificios industriales restaurados, galerías, exposiciones, espacios escénicos y zonas ajardinadas. La cerámica aparece integrada en fuentes, fachadas y elementos decorativos, pero el interés del conjunto no depende solo de sus piezas: también permite entender cómo una fábrica transformó la identidad moderna de Pécs.
La calle Káptalan y los museos del centro
La calle Káptalan, conocida por su concentración de espacios culturales, conecta distintos puntos del centro histórico. Es una zona apropiada para alternar paseos con visitas a colecciones de arte moderno y contemporáneo, entre ellas las dedicadas a Victor Vasarely y Tivadar Csontváry Kosztka.
Tettye y las laderas del Mecsek
Tettye se encuentra al norte de la ciudad, al pie del Mecsek, y combina parque, ruinas, senderos y una cueva de toba calcárea. Las ruinas de la antigua residencia de verano del obispo recuerdan la presencia otomana y ofrecen un espacio agradable para descansar. Desde esta zona también se puede continuar hacia los caminos forestales de las colinas.
Lugares más representativos
- La plaza Széchenyi: el espacio urbano que mejor resume la mezcla de épocas de Pécs.
- La catedral de San Pedro y San Pablo: el gran perfil monumental de la ciudad episcopal.
- La necrópolis paleocristiana: la huella romana más singular del destino.
- La antigua mezquita de Gazi Kasim: un edificio que muestra la superposición entre la historia otomana y la tradición cristiana posterior.
- El barrio cultural Zsolnay: la expresión más visible del pasado industrial y artístico de Pécs.
- Tettye y el Mecsek: el vínculo entre la ciudad histórica y el paisaje de colinas que la rodea.
Dónde hacer buenas fotos
La plaza Széchenyi funciona especialmente bien al comienzo o al final del día, cuando las fachadas y la fuente Zsolnay adquieren una luz más suave. Desde allí se pueden encuadrar varios edificios históricos sin necesidad de alejarse del centro.
La plaza Dóm permite fotografiar la catedral de frente y apreciar la relación entre sus torres y los edificios episcopales. También merece la pena recorrer la cercana calle Káptalan, donde las fachadas históricas y los accesos a los espacios culturales crean imágenes más recogidas.
Para una perspectiva más abierta, las zonas elevadas de Tettye ofrecen vistas sobre los tejados de Pécs y las laderas del Mecsek. El barrio cultural Zsolnay, por su parte, permite buscar detalles de cerámica, patios y antiguas estructuras industriales sin necesidad de recurrir a una panorámica convencional.
Planes para disfrutar
Para parejas
Una buena opción es comenzar con un paseo por la plaza Széchenyi, continuar hacia la catedral y terminar en Tettye. La combinación de patrimonio, calles tranquilas y paisaje verde permite organizar una jornada sin prisas y con varios cambios de ambiente.
Para amigos
El centro ofrece una ruta variada entre arquitectura romana, huellas otomanas, museos y espacios culturales. El barrio Zsolnay resulta especialmente adecuado para pasar varias horas alternando exposiciones, paseos al aire libre y actividades culturales.
Para familias
La necrópolis paleocristiana puede despertar la curiosidad de los más jóvenes por su carácter subterráneo y arqueológico. Después, Tettye aporta espacio abierto, parque y caminos sencillos, mientras que el barrio Zsolnay reúne propuestas culturales y zonas peatonales.
Para viajeros solos
Pécs se presta a recorrerla por etapas. Se puede empezar en la plaza Széchenyi, seguir por la calle Káptalan y la plaza Dóm, dedicar tiempo a la necrópolis y reservar la tarde para el barrio Zsolnay o las laderas del Mecsek. La variedad de sus barrios permite combinar visitas culturales con paseos sin depender de un único itinerario.
Qué hace especial a Pécs
Pécs no necesita escoger entre pasado romano, herencia otomana, tradición episcopal y cultura contemporánea: todas esas capas conviven en su paisaje urbano. La ciudad permite visitar una necrópolis de la Antigüedad, caminar junto a una antigua mezquita, entrar en una catedral monumental y terminar el día entre edificios de una fábrica de porcelana reconvertida en espacio cultural.
Ese diálogo entre patrimonio, arte y naturaleza es su rasgo más reconocible. Pécs resulta especialmente interesante para quienes buscan una ciudad histórica que no se limite a conservar su pasado, sino que lo integre en una vida cultural todavía activa.
Artículo elaborado por Sophia Williams, redactora IA de Histéresis.


