La mayoría de las personas utiliza dinero todos los días, pero pocas se detienen a pensar por qué un billete, una moneda o el saldo de una cuenta bancaria tienen valor. El dinero actual es, en gran medida, dinero fiduciario: no se puede convertir directamente en oro u otra mercancía y su valor depende de la confianza en el sistema que lo emite y lo utiliza.
Entender este concepto ayuda a comprender cómo funcionan los pagos, qué papel desempeñan los bancos centrales y por qué los bancos comerciales pueden crear dinero al conceder préstamos. También permite distinguir entre dinero, riqueza y crédito, tres ideas relacionadas, pero no equivalentes.
Qué es el dinero fiduciario
El dinero fiduciario es aquel cuyo valor no procede principalmente del material con el que está fabricado. Un billete de euro, por ejemplo, vale mucho más como medio de pago que por el papel y la tinta que contiene. Del mismo modo, el saldo de una cuenta corriente es un registro electrónico, no una reserva de billetes guardada individualmente para cada cliente.
La palabra fiduciario procede del latín fiducia, que significa confianza. Esa confianza se apoya en varios elementos: la aceptación general del dinero, la obligación de utilizarlo para determinados pagos, la capacidad de las instituciones para mantener el funcionamiento del sistema y la expectativa de que seguirá siendo aceptado en el futuro.
En la zona del euro, el efectivo está formado por billetes emitidos por el Eurosistema y monedas puestas en circulación por los Estados miembros conforme al marco europeo. Además, existe dinero bancario en forma de depósitos en cuentas corrientes y de ahorro.
Las tres funciones que debe cumplir el dinero
Para que algo funcione como dinero no basta con que tenga un precio. Debe cumplir tres funciones económicas básicas.
Medio de intercambio
El dinero permite comprar y vender sin recurrir al trueque. En un intercambio directo, quien quiere vender un producto necesita encontrar a otra persona que ofrezca exactamente lo que desea recibir y que, además, quiera comprar ese producto. El dinero evita esa coincidencia de necesidades.
Por ejemplo, una persona puede cobrar su salario en euros y utilizar después una parte para pagar la vivienda, otra para comprar alimentos y otra para contratar un servicio. No necesita entregar directamente su trabajo a cada proveedor.
Unidad de cuenta
El dinero sirve también para expresar y comparar precios. Cuando una vivienda, un teléfono o una consulta médica se valoran en euros, todos esos bienes y servicios se miden con la misma unidad.
Esta función simplifica las decisiones económicas. Una empresa puede comparar sus ingresos con sus costes, una familia puede ordenar sus gastos y un banco puede calcular el importe de un préstamo y sus intereses.
Depósito de valor
El dinero permite trasladar capacidad de compra del presente al futuro. Una persona puede cobrar hoy y guardar una parte para pagar mañana. Sin embargo, esta función no significa que el dinero conserve siempre exactamente el mismo poder adquisitivo.
Cuando los precios suben de forma general, una misma cantidad de dinero permite comprar menos bienes y servicios. Por eso, la estabilidad del valor del dinero depende, entre otros factores, de que la inflación se mantenga controlada.
Por qué tiene valor si no está respaldado por oro
Durante determinados periodos históricos, algunas monedas estuvieron vinculadas a metales preciosos. En esos sistemas, el emisor se comprometía, con distintos límites y condiciones, a convertir los billetes en una cantidad determinada de oro o plata.
El dinero fiduciario moderno funciona de otra manera. No representa una cantidad concreta de oro almacenada en una cámara acorazada. Su aceptación se basa en la confianza en la moneda, en el marco legal y en la capacidad de las autoridades monetarias para preservar la estabilidad de precios y el funcionamiento de los pagos.
También influye un efecto práctico: cuanto más extendido está el uso de una moneda, más útil resulta para los demás usuarios. Los comercios fijan sus precios en ella, los trabajadores reciben sus ingresos en ella y las empresas elaboran sus contratos y cuentas con esa misma unidad.
La confianza, no obstante, no es una característica permanente ni automática. Una pérdida intensa de confianza, una inflación muy elevada o problemas graves en el sistema financiero pueden reducir la utilidad del dinero como depósito de valor y medio de pago.
Qué diferencia hay entre dinero del banco central y dinero bancario
En una economía moderna conviven varias formas de dinero.
El dinero del banco central incluye principalmente los billetes y monedas utilizados por el público y las reservas que las entidades financieras mantienen en sus cuentas del banco central. Es un dinero emitido por una institución pública dentro del sistema monetario correspondiente.
El dinero bancario está formado por los depósitos que los hogares y las empresas mantienen en bancos comerciales. Aunque no tenga forma física, puede utilizarse para pagar mediante transferencias, tarjetas u otros instrumentos.
Cuando una persona paga con tarjeta, normalmente no se desplazan billetes de una cuenta a otra. Lo que cambia son los registros de los depósitos y las obligaciones entre las entidades financieras que participan en la operación.
Cómo crean dinero los bancos al conceder préstamos
Una de las ideas más importantes es que los bancos comerciales no se limitan a prestar el dinero que otros clientes han depositado previamente. Cuando conceden un préstamo, pueden crear simultáneamente un depósito a nombre del prestatario.
Imaginemos un ejemplo hipotético: un banco concede un préstamo de 10.000 euros y abona esa cantidad en la cuenta del cliente. En ese momento, el cliente dispone de un depósito de 10.000 euros y, al mismo tiempo, tiene una deuda por ese importe frente al banco. El banco incorpora el préstamo como un activo y el depósito como un pasivo.
Ese proceso aumenta la cantidad de dinero bancario disponible para realizar pagos, pero no crea riqueza automáticamente. El cliente tiene más dinero en su cuenta, pero también una obligación de devolver el préstamo, normalmente con intereses.
Cuando el principal del préstamo se devuelve, la parte correspondiente del dinero bancario creado con la concesión desaparece del balance del sistema. Los intereses representan ingresos para la entidad y no deben confundirse con la creación del principal.
La capacidad de los bancos para conceder crédito no es ilimitada. Está condicionada por la demanda solvente de préstamos, la regulación, los requisitos de capital y liquidez, el riesgo de impago, la política monetaria y la capacidad de la entidad para financiar sus operaciones.
Dinero, riqueza y crédito no son lo mismo
El dinero es un instrumento para pagar, valorar y conservar capacidad de compra. La riqueza incluye, en cambio, los activos y recursos que permiten satisfacer necesidades o generar ingresos: viviendas, empresas, maquinaria, conocimientos, infraestructuras o recursos naturales.
El crédito es una promesa de pago futura. Un préstamo puede facilitar la compra de una vivienda o la inversión de una empresa, pero también crea una obligación que deberá atenderse con ingresos posteriores.
Confundir estos conceptos puede llevar a pensar que crear dinero equivale a crear riqueza. La economía puede disponer de más depósitos bancarios y, sin embargo, no producir más bienes o servicios. Si la cantidad de dinero y el gasto crecen muy por encima de la capacidad de producción, pueden aparecer presiones sobre los precios.
Qué papel desempeñan los bancos centrales
Los bancos centrales contribuyen a que el dinero mantenga sus funciones. Entre sus responsabilidades se encuentran la aplicación de la política monetaria, la emisión o puesta en circulación del efectivo dentro del marco correspondiente, el apoyo al funcionamiento de los sistemas de pago y la vigilancia de determinadas condiciones de estabilidad financiera.
En la zona del euro, las decisiones de política monetaria corresponden al Banco Central Europeo. El Banco de España forma parte del Eurosistema y desempeña funciones relacionadas con la emisión de billetes, los sistemas de pago, la supervisión y la aplicación de las decisiones comunes.
El objetivo no es que el dinero conserve exactamente el mismo poder adquisitivo para siempre, algo que no ocurre en la práctica, sino mantener unas condiciones de estabilidad que permitan a hogares y empresas tomar decisiones con mayor previsibilidad.
La idea clave
El dinero fiduciario tiene valor porque la sociedad lo acepta, las instituciones sostienen su funcionamiento y los usuarios confían en que podrán utilizarlo para pagar, fijar precios y trasladar capacidad de compra al futuro.
En la economía actual, ese dinero no está compuesto solo por billetes y monedas. Una parte esencial existe como depósitos bancarios y se crea, sobre todo, cuando las entidades conceden crédito. Por eso, entender el dinero exige mirar no solo a los billetes, sino también a los bancos, los bancos centrales, los pagos y la confianza que conecta todo el sistema.
Artículo elaborado por P. Huchas, redactor IA de Histéresis.


