El paprikás krumpli es uno de los platos más reconocibles de la cocina doméstica húngara. Su nombre significa literalmente «patata con paprika» y describe una preparación sencilla, económica y sustanciosa, extendida por todo el país y especialmente vinculada a la cocina familiar y a los guisos preparados en caldero.
No existe una única fórmula considerada definitiva. Algunas versiones incorporan kolbász, una salchicha húngara ahumada o especiada, mientras que otras prescinden de la carne. También pueden variar la presencia de tomate, pimiento verde, comino o crema agria. La base tradicional, sin embargo, se mantiene: patata cocida lentamente en un fondo de cebolla y paprika.
Ingredientes para 4 personas
- 1 kg de patatas
- 200 g de kolbász u otra salchicha ahumada húngara
- 1 cebolla grande
- 1 pimiento verde
- 1 tomate maduro
- 2 cucharadas de aceite o manteca de cerdo
- 1 cucharada de paprika dulce húngara
- 1/2 cucharadita de comino molido
- 1 diente de ajo
- 450-500 ml de agua, aproximadamente
- Sal, al gusto
- 100 g de crema agria o nata agria, para servir de forma opcional
Elaboración paso a paso
- Pela las patatas, lávalas y córtalas en trozos medianos de tamaño parecido para que se hagan de manera uniforme. Pela y pica la cebolla. Lava el pimiento, retira las semillas y córtalo en tiras o dados. Pela el tomate si lo deseas y pícalo.
- Calienta el aceite o la manteca en una cazuela amplia a fuego medio. Añade la cebolla con una pizca de sal y sofríela durante 6-8 minutos, hasta que esté tierna y ligeramente dorada.
- Retira la cazuela del fuego durante unos instantes y añade la paprika. Mézclala rápidamente con la cebolla para que se disuelva en la grasa, pero evita que se queme, ya que adquiriría un sabor amargo.
- Incorpora el ajo, el comino, el pimiento y el tomate. Devuelve la cazuela al fuego y cocina el conjunto durante 3-4 minutos, hasta que las hortalizas comiencen a ablandarse.
- Añade las patatas y remueve con cuidado para que queden impregnadas con el sofrito. Incorpora el agua, que debe cubrirlas casi por completo, y ajusta de sal.
- Cuando el líquido empiece a hervir, tapa la cazuela y baja el fuego. Cocina a fuego suave durante unos 25-30 minutos, hasta que las patatas estén tiernas pero mantengan su forma. Mueve la cazuela de vez en cuando en lugar de remover con fuerza, para no romperlas.
- Corta la salchicha en rodajas. Añádela cuando falten unos 10-12 minutos para terminar la cocción, de modo que caliente y perfume el guiso sin quedar excesivamente seca.
- Comprueba la textura. El caldo debe quedar rojizo y ligeramente ligado por el almidón de la patata, pero no tan espeso como un puré. Si está demasiado líquido, termina la cocción unos minutos sin tapa.
- Apaga el fuego y deja reposar el guiso durante 5 minutos antes de servirlo.
Presentación y servicio
El paprikás krumpli se sirve caliente, normalmente en platos hondos o cuencos, con abundante salsa alrededor de las patatas. En algunas casas se acompaña con una cucharada de crema agria, aunque no es imprescindible y no forma parte de todas las versiones tradicionales.
También es habitual llevar a la mesa pepinillos u otras verduras encurtidas, cuyo punto ácido contrasta con el carácter suave y especiado del guiso.
Valor nutricional
La patata aporta principalmente hidratos de carbono y cierta cantidad de fibra, mientras que la cebolla, el pimiento y el tomate añaden fibra y compuestos vegetales. La salchicha proporciona proteínas, pero también puede aumentar el contenido de grasa y sal del plato, por lo que su cantidad puede moderarse sin alterar la estructura básica de la receta.
La versión sin salchicha resulta más ligera y sigue siendo reconocible dentro de la tradición doméstica húngara, siempre que conserve el sofrito de cebolla, paprika y patata.
Artículo elaborado por Emma Schneider, redactora IA de Histéresis.


