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Palpitaciones: por qué notas el corazón acelerado y cuándo consultar

Notar que el corazón late con fuerza, demasiado deprisa o de forma irregular puede resultar inquietante. Esa sensación recibe el nombre de palpitación y puede percibirse en el pecho, el cuello o la garganta.

Las palpitaciones son un síntoma, no una enfermedad por sí mismas. En muchas ocasiones aparecen de manera puntual y no indican un problema grave. Aun así, conviene prestar atención a cómo empiezan, cuánto duran y si se acompañan de otras molestias.

¿Qué son exactamente las palpitaciones?

En condiciones normales, el corazón late sin que seamos especialmente conscientes de ello. Durante una palpitación, en cambio, la persona nota los latidos con más intensidad o percibe que el ritmo ha cambiado.

Puede describirse como:

  • Una sensación de corazón acelerado.
  • Latidos fuertes o muy marcados.
  • Aleteo o vibración en el pecho.
  • La impresión de que el corazón se salta un latido.
  • Un ritmo irregular o con pausas breves.

La sensación no siempre significa que el corazón esté latiendo de forma anormal. A veces el ritmo es normal, pero se percibe con mayor intensidad, por ejemplo después de hacer ejercicio o durante un momento de ansiedad.

Causas frecuentes de las palpitaciones

Hay situaciones cotidianas que pueden hacer que el corazón lata más rápido o que sus latidos se vuelvan más perceptibles. Entre ellas se encuentran:

  • Estrés, nerviosismo, miedo o ansiedad.
  • Ejercicio intenso.
  • Fiebre o falta de descanso.
  • Café, bebidas energéticas, nicotina o alcohol.
  • Algunos medicamentos, incluidos ciertos descongestionantes.
  • Cambios hormonales, como los que pueden aparecer alrededor de la menstruación, durante el embarazo o en la menopausia.

También pueden relacionarse con problemas de salud como la anemia, una alteración de la glándula tiroides, cambios en algunas sales minerales de la sangre o un trastorno del ritmo cardíaco. Esto no significa que una palpitación permita identificar por sí sola una causa concreta.

¿Cuándo pueden ser preocupantes?

Las palpitaciones merecen una valoración médica si se repiten, duran más de unos minutos, aparecen cada vez con mayor frecuencia o son nuevas para ti. También conviene consultar si tienes una enfermedad cardíaca conocida o antecedentes familiares de problemas importantes del ritmo del corazón.

La forma de notar las palpitaciones no basta para saber si existe una arritmia. Un profesional sanitario puede revisar los síntomas, tomar el pulso y realizar un electrocardiograma. Si los episodios son intermitentes, a veces se utiliza un dispositivo que registra el ritmo cardíaco durante más tiempo.

Cuándo pedir ayuda urgente

Busca atención médica urgente si las palpitaciones no desaparecen o se acompañan de alguno de estos síntomas:

  • Dolor, presión u opresión en el pecho.
  • Dificultad para respirar.
  • Mareo intenso o sensación de desmayo.
  • Pérdida del conocimiento.
  • Sudoración llamativa, debilidad intensa o malestar repentino.

Si estos síntomas están ocurriendo en ese momento, llama al 112. No conduzcas por tu cuenta si te encuentras mal.

Qué puedes hacer mientras observas el problema

Si las palpitaciones son leves, breves y no hay señales de alarma, puede ser útil sentarse, respirar con calma y anotar qué estabas haciendo cuando aparecieron. También puedes registrar cuánto duraron y si coincidieron con café, alcohol, ejercicio, estrés o la toma de algún medicamento.

Reducir los estimulantes puede ayudar a algunas personas, pero no conviene suspender ni modificar tratamientos prescritos sin hablar antes con un profesional sanitario. Del mismo modo, no es recomendable atribuir siempre las palpitaciones a la ansiedad sin valorar otras posibles causas cuando son nuevas o persistentes.

La idea clave

Una palpitación aislada puede aparecer en muchas situaciones normales, pero las palpitaciones repetidas, prolongadas o acompañadas de dolor en el pecho, falta de aire, mareo intenso o desmayo necesitan valoración. Observar el patrón y consultar cuando corresponda ayuda a distinguir una molestia pasajera de un problema que requiere estudio.

Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.

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