Las caries son zonas dañadas en la superficie de los dientes. Aparecen cuando las bacterias de la placa dental transforman los azúcares de los alimentos y las bebidas en ácidos que van debilitando el esmalte, la capa dura que protege cada diente.
Al principio, el daño puede ser pequeño y no causar síntomas. Por eso, una buena higiene diaria y las revisiones dentales son importantes incluso cuando no hay dolor.
¿Qué puede favorecer la aparición de caries?
El riesgo no depende de un único alimento ni de una sola costumbre. Entre los factores que pueden influir se encuentran:
- Tomar con frecuencia alimentos o bebidas con azúcares libres, como refrescos, zumos, dulces, bollería o bebidas azucaradas.
- Pasar mucho tiempo picando alimentos o bebiendo productos azucarados.
- No retirar bien la placa dental mediante el cepillado y la limpieza entre los dientes.
- No utilizar pasta dental con flúor, salvo que un profesional indique otra opción por un motivo concreto.
- Tener la boca seca, algo que puede relacionarse con algunos medicamentos o problemas de salud.
- Presentar dientes con surcos profundos, empastes antiguos o zonas difíciles de limpiar.
El flúor ayuda a reforzar el esmalte y puede favorecer la reparación de lesiones muy iniciales. Su uso debe adaptarse a la edad y a las necesidades de cada persona.
¿Qué síntomas pueden producir?
Una caries puede no dar señales al principio. Cuando avanza, pueden aparecer:
- Sensibilidad al frío, al calor o a los alimentos dulces.
- Dolor al masticar o dolor dental que aparece de forma espontánea.
- Una mancha blanca, marrón o más oscura en el diente.
- Un agujero o una zona áspera que se engancha con la lengua.
- Molestias que duran cada vez más después de tomar algo frío o caliente.
- Inflamación de la encía cercana o mal sabor en la boca.
Estos signos no permiten confirmar por sí solos que exista una caries. La sensibilidad, por ejemplo, también puede tener otras causas. El dentista puede examinar el diente y decidir si necesita pruebas adicionales.
Hábitos que ayudan a prevenirlas
Cepíllate dos veces al día
Lo habitual es cepillarse los dientes dos veces al día durante unos dos minutos con una pasta dental con flúor. Conviene hacerlo con suavidad y prestar atención a la línea de las encías, las muelas y las zonas de difícil acceso.
Después del cepillado, suele ser preferible escupir el exceso de pasta y no enjuagarse repetidamente con mucha agua, para que el flúor permanezca más tiempo en contacto con los dientes.
Limpia entre los dientes
El cepillo no llega bien a todos los espacios. El hilo dental, los cepillos interdentales u otros métodos pueden ayudar a retirar la placa de esas zonas. La elección depende del tamaño de los espacios y de las indicaciones de un profesional.
Reduce la frecuencia de los azúcares
No solo importa la cantidad total de azúcar. También influye cuántas veces al día los dientes están expuestos a ella. Intenta reservar los alimentos y bebidas azucarados para momentos concretos, en lugar de tomarlos continuamente entre horas.
El agua es una opción habitual para beber. Los zumos, aunque no lleven azúcar añadido, pueden contener azúcares libres y no deberían considerarse equivalentes a tomar la fruta entera.
Cuida los dientes desde la infancia
La higiene dental empieza cuando aparece el primer diente. En los niños pequeños, la cantidad de pasta con flúor y la forma de cepillarse deben adaptarse a la edad, y es recomendable que una persona adulta supervise el cepillado.
¿Cómo se tratan?
El tratamiento depende de cuánto haya avanzado el daño. Una lesión muy inicial puede requerir medidas preventivas o aplicaciones de flúor. Si existe una cavidad, puede ser necesario limpiarla y repararla con un empaste.
Cuando la caries llega a la parte interna del diente, donde se encuentran los tejidos sensibles, el tratamiento puede ser más complejo. En algunos casos se valora una endodoncia y, si el diente no se puede conservar, otras alternativas. Estas decisiones corresponden al dentista después de valorar cada situación.
Los remedios caseros no eliminan una cavidad ya formada. Además, retrasar la consulta puede permitir que el problema avance aunque el dolor desaparezca temporalmente.
Cuándo conviene pedir cita
Consulta con un dentista si tienes dolor dental, sensibilidad persistente, una mancha que cambia, una rotura, un agujero o molestias que dificultan comer o dormir. También conviene pedir valoración si hace tiempo que no te revisan la boca, aunque no notes síntomas.
Cuándo buscar atención urgente
Una inflamación importante de la cara o la mandíbula, fiebre, pus, dificultad para abrir la boca o problemas para tragar o respirar pueden indicar una infección que necesita atención rápida. En esas situaciones, busca atención sanitaria urgente.
Prevenir las caries no consiste en evitar todos los alimentos dulces para siempre, sino en combinar una higiene constante, el uso adecuado del flúor, una alimentación equilibrada y revisiones adaptadas a las necesidades de cada persona.
Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.


