Cuando se habla de vacunas, muchas personas piensan en la infancia. Sin embargo, la protección no termina al dejar el colegio: algunas vacunas necesitan refuerzos, otras se recomiendan a partir de cierta edad y algunas dependen de un embarazo, una enfermedad crónica, un viaje o un tratamiento que afecte a las defensas.
En España, el calendario de vacunación se plantea «a lo largo de toda la vida». Sus recomendaciones se revisan teniendo en cuenta la edad, la situación epidemiológica, la eficacia y la seguridad de las vacunas, entre otros criterios. Además, la aplicación concreta puede variar ligeramente entre comunidades autónomas.
¿Por qué puede ser necesario vacunarse de adulto?
La protección obtenida años atrás puede disminuir con el tiempo. También es posible que una persona no recibiera todas las dosis recomendadas durante la infancia, que no conserve la documentación o que en aquella época el calendario fuese diferente.
Por eso, revisar las vacunas no significa que todo el mundo necesite ponerse muchas dosis. Significa comprobar qué protección consta, qué puede faltar y si existe alguna circunstancia que cambie las recomendaciones.
Vacunas que suelen revisarse
Tétanos y difteria
La vacunación frente al tétanos y la difteria se revisa en la edad adulta. Si la pauta de base está incompleta, un profesional sanitario puede valorar cómo completarla. En quienes recibieron las dosis recomendadas durante la infancia y la adolescencia, el calendario común contempla una dosis de recuerdo alrededor de los 65 años.
También conviene revisar la situación ante una herida con riesgo de contaminación, especialmente si no se recuerda cuándo fue la última dosis o si la pauta está incompleta. La decisión depende del tipo de herida y de los antecedentes de vacunación.
Gripe y COVID-19
Estas vacunas se actualizan y se organizan por temporadas. No se recomiendan necesariamente a toda la población de la misma manera: suelen priorizarse las personas mayores, quienes viven en residencias, las embarazadas, quienes tienen determinadas enfermedades o tratamientos y otros grupos definidos por las autoridades sanitarias.
Para la temporada 2026-2027, el Ministerio de Sanidad recomienda la vacunación frente a la COVID-19 a determinados grupos, entre ellos las personas de 70 años o más, quienes viven en centros residenciales y personas con condiciones que aumentan el riesgo de complicaciones. Estas indicaciones pueden actualizarse si cambia la situación epidemiológica.
Neumococo
La enfermedad neumocócica puede ser más grave en personas mayores o con determinadas enfermedades. Por eso, la vacunación se valora según la edad y la situación de salud. La pauta no es idéntica para todo el mundo y puede depender de las vacunas recibidas previamente y de la presencia de factores de riesgo.
Herpes zóster
El herpes zóster aparece cuando se reactiva el virus de la varicela que permanece en el organismo después de la infección. El riesgo aumenta con la edad y con algunas situaciones que debilitan las defensas. En España, el calendario incluye la vacunación sistemática frente al herpes zóster a los 65 años, además de indicaciones específicas para ciertos grupos de riesgo.
Sarampión, rubéola y parotiditis
Las personas que no tienen constancia de haber recibido la vacunación correspondiente pueden necesitar una revisión. El Ministerio de Sanidad señala especialmente la comprobación de la vacunación frente al sarampión en adultos nacidos a partir de 1978, siempre teniendo en cuenta la historia personal y las recomendaciones vigentes.
No conviene darse una dosis por iniciativa propia sin revisar antes los antecedentes. Un profesional puede determinar si hace falta vacunar, completar una pauta o simplemente dejar constancia de que la protección ya está cubierta.
La edad no es el único criterio
Las recomendaciones pueden cambiar en situaciones como:
- embarazo o planificación de un embarazo;
- enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales o metabólicas;
- inmunosupresión por una enfermedad o por determinados tratamientos;
- trabajo sanitario, sociosanitario o en otros entornos con exposición concreta;
- viajes internacionales;
- vivir con una persona especialmente vulnerable.
En estos casos, la pauta puede ser diferente a la de una persona adulta sana de la misma edad. Las recomendaciones para grupos de riesgo se organizan de forma específica y pueden incluir vacunas que no se indican de manera sistemática a toda la población.
¿Qué pasa si no sabes qué vacunas tienes?
No recordar el calendario recibido es bastante frecuente. Lo más útil es reunir, si existen, la cartilla de vacunación, informes médicos o registros de otros centros sanitarios. También puede consultarse la información disponible en los sistemas de salud de la comunidad autónoma.
Si faltan datos, un profesional sanitario puede valorar los antecedentes y decidir si conviene completar alguna pauta. La actuación no siempre consiste en hacer análisis para medir defensas: depende de la vacuna, la edad, la situación clínica y la información disponible.
¿Las vacunas pueden dar efectos secundarios?
Después de una vacuna pueden aparecer molestias locales, cansancio, dolor muscular o febrícula durante un tiempo breve. Su intensidad y duración varían según la vacuna y la persona.
Las reacciones graves son poco frecuentes, pero una dificultad para respirar, una hinchazón importante de la cara o la garganta, un desmayo persistente o un empeoramiento intenso después de vacunarse requieren atención sanitaria inmediata. Si existe una alergia grave conocida a una vacuna o a alguno de sus componentes, debe comunicarse antes de recibirla.
Una revisión sencilla puede evitar confusiones
La vacunación adulta no consiste en acumular dosis, sino en mantener una protección adecuada para cada etapa y circunstancia. Una revisión durante una consulta, una visita de enfermería, un control laboral o la preparación de un viaje puede servir para detectar olvidos y actualizar el calendario cuando sea necesario.
Como las recomendaciones pueden cambiar y la aplicación corresponde a los servicios de salud de cada comunidad autónoma, conviene confirmar siempre la pauta concreta con un profesional sanitario.
Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.


