La hemoglobina es una proteína que se encuentra dentro de los glóbulos rojos. Su función principal es recoger oxígeno en los pulmones y llevarlo a los tejidos del cuerpo. También participa en el transporte de parte del dióxido de carbono de vuelta a los pulmones.
Por eso, la hemoglobina suele aparecer en el hemograma, una de las pruebas más habituales de una analítica. Cuando el resultado está por debajo o por encima del intervalo de referencia, no significa automáticamente que exista una enfermedad. Hay que interpretarlo junto con otros datos, como el número y el tamaño de los glóbulos rojos, el hematocrito, los síntomas y los antecedentes personales.
¿Qué puede significar tener la hemoglobina baja?
Una hemoglobina baja puede indicar que la sangre transporta menos oxígeno del habitual. En algunos casos se relaciona con una anemia, aunque la causa de la anemia puede ser muy distinta de una persona a otra.
Entre las posibles causas se encuentran:
- Pérdidas de sangre, por ejemplo debido a menstruaciones muy abundantes, sangrados digestivos, una intervención quirúrgica o una lesión.
- Falta de hierro, vitamina B12 o folato.
- Enfermedades crónicas o procesos inflamatorios.
- Alteraciones del riñón, que puede producir menos eritropoyetina, una hormona relacionada con la fabricación de glóbulos rojos.
- Problemas en la médula ósea o destrucción acelerada de los glóbulos rojos.
- Algunas enfermedades hereditarias que afectan a la hemoglobina o a los glóbulos rojos.
¿Qué síntomas puede provocar?
Cuando la hemoglobina baja es relevante o se mantiene durante un tiempo, pueden aparecer cansancio, debilidad, falta de aire al hacer esfuerzos, mareo, dolor de cabeza, palidez o dificultad para concentrarse. También es posible no notar síntomas y descubrir el resultado en una revisión rutinaria.
Estos síntomas no son exclusivos de la anemia. Pueden tener otras explicaciones, por lo que no permiten conocer la causa sin una valoración sanitaria.
¿Y si la hemoglobina está alta?
Una hemoglobina elevada puede aparecer cuando hay menos líquido en la sangre, como ocurre con la deshidratación. En ese caso, el resultado puede concentrarse de forma temporal sin que el organismo esté fabricando necesariamente muchos más glóbulos rojos.
También puede relacionarse con factores como vivir en una zona de mucha altitud, fumar, algunos trastornos respiratorios del sueño o enfermedades pulmonares y cardíacas que reducen el oxígeno disponible durante periodos prolongados. Con menos frecuencia, puede deberse a problemas de la médula ósea que hacen que se produzcan demasiados glóbulos rojos.
Una cifra alta aislada no permite saber cuál de estas posibilidades está presente. El profesional sanitario puede revisar si el hematocrito y el recuento de glóbulos rojos también están elevados, repetir la prueba o solicitar otros estudios si lo considera necesario.
Los valores de referencia pueden cambiar
No existe un único intervalo válido para todas las personas. Los valores de referencia pueden variar según el laboratorio, la edad, el sexo, el embarazo, la altitud, el estado de hidratación y otros factores.
Además, la hemoglobina de una analítica no es lo mismo que la hemoglobina glucosilada o HbA1c. Esta última se utiliza para estimar cómo ha estado la glucosa en sangre durante los últimos meses y se interpreta de otra manera.
¿Qué suele hacer el profesional sanitario?
Ante un resultado alterado, puede revisar los antecedentes, la alimentación, los medicamentos, posibles pérdidas de sangre, el consumo de tabaco y los síntomas. También puede valorar otros datos del hemograma y pedir pruebas relacionadas con el hierro, las vitaminas, la función renal o el estado de salud general.
No es recomendable tomar hierro, vitamina B12 u otros suplementos por cuenta propia solo porque la hemoglobina aparezca baja. La causa puede no ser una carencia y, además, conviene evitar retrasar el estudio de una posible pérdida de sangre u otro problema de salud.
Cuándo conviene consultar
Conviene pedir cita con un profesional sanitario si la analítica muestra una hemoglobina alta o baja, especialmente cuando el resultado se repite, existen síntomas o hay otros valores alterados. También es importante comentarlo si hay sangrados frecuentes, menstruaciones muy abundantes, pérdida de peso no buscada, cansancio persistente, cambios intestinales o enfermedades previas.
Busca atención urgente si aparece falta de aire intensa o repentina, dolor en el pecho, desmayo, confusión, debilidad extrema o un sangrado abundante que no se detiene. La urgencia depende de los síntomas y del estado general, no solo de una cifra concreta en la analítica.
En resumen, la hemoglobina aporta información importante sobre la sangre, pero un resultado aislado no diagnostica por sí mismo. Para entenderlo bien hay que tener en cuenta el intervalo del laboratorio, el resto del hemograma y las circunstancias de cada persona.
Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.


