El Toyota Celica GT-Four ST205 fue la última y más sofisticada versión del Celica desarrollado con la competición en mente. Presentado en 1994 como parte de la sexta generación del coupé japonés, combinaba un motor de cuatro cilindros turboalimentado, tracción total permanente y una carrocería de tres puertas. Su objetivo no era únicamente ofrecer un deportivo rápido para carretera: también debía servir como base de homologación para que Toyota compitiera en el Mundial de Rallyes.
El resultado fue un coche técnicamente interesante, relativamente discreto frente a otros iconos de los años noventa y con una historia deportiva mucho más compleja de lo que su silueta podía sugerir. El ST205 llegó a ganar una prueba del WRC, pero también quedó asociado a uno de los episodios reglamentarios más polémicos de la época.
Una última evolución del concepto GT-Four
La denominación GT-Four había aparecido en el Celica en 1986, con la cuarta generación del modelo. Toyota había creado aquella versión para entrar en el rally con un vehículo de tracción total y motor turbo. Después llegaron el ST185, que logró los primeros grandes títulos mundiales de la marca, y finalmente el ST205, basado en la sexta generación del Celica.
El nuevo modelo fue lanzado en Japón en febrero de 1994 y posteriormente llegó a otros mercados. Su diseño era más redondeado que el de su antecesor, pero conservaba los elementos necesarios para distinguirlo de los Celica convencionales: pasos de rueda más generosos, entradas de aire, un capó específico y un alerón trasero de grandes dimensiones en las unidades relacionadas con la homologación WRC.
La versión de carretera se fabricó en la planta de Tahara, en Japón. Toyota produjo 2.500 unidades de la serie homologada destinada a cumplir los requisitos de la FIA para competir dentro de la categoría de Grupo A. De ellas, 2.100 se reservaron para el mercado japonés, mientras que el resto se distribuyó entre Europa, Australia, Nueva Zelanda y otros destinos.
El motor 3S-GTE y la tracción total
El corazón del Celica GT-Four ST205 era una evolución del conocido motor 3S-GTE. Se trataba de un bloque de cuatro cilindros en línea, con 1.998 centímetros cúbicos, doble árbol de levas, cuatro válvulas por cilindro e inyección electrónica. La sobrealimentación mediante turbocompresor permitía alcanzar 255 CV en la especificación japonesa, mientras que las versiones de exportación declaraban 242 CV.
El motor estaba asociado a una caja de cambios manual de cinco velocidades y a un sistema de tracción total permanente. No era un simple dispositivo pensado para mejorar la motricidad sobre superficies mojadas. En el contexto del Celica GT-Four, la tracción a las cuatro ruedas formaba parte de una arquitectura diseñada para soportar el uso deportivo y para servir de base a un coche de rally.
La respuesta del 3S-GTE no dependía únicamente de la cifra máxima de potencia. El turbocompresor aportaba una entrega contundente cuando aumentaba el régimen, aunque también exigía acostumbrarse al retraso propio de los motores turbo de aquella época. El resultado era un coupé rápido en carretera abierta, con una personalidad mecánica más cercana a los deportivos japoneses de altas prestaciones que a un turismo convencional.
Super Strut: una suspensión delantera poco habitual
Uno de los elementos más interesantes del ST205 era la suspensión delantera Super Strut. Toyota desarrolló este sistema para reducir las variaciones de geometría que aparecían durante el movimiento de la rueda y para limitar los efectos del par sobre la dirección. En teoría, permitía mantener un contacto más estable del neumático con el asfalto y mejorar la precisión al frenar o entrar en una curva.
La suspensión trasera utilizaba un esquema independiente y el conjunto se completaba con frenos de mayores dimensiones, dirección asistida y sistema antibloqueo en las unidades de exportación. El coche tenía una masa considerable para un coupé de su tamaño, en torno a 1.380 kilogramos en la especificación japonesa, debido principalmente a la tracción total, el motor turbo y el equipamiento necesario.
Ese peso condicionaba su comportamiento. El Celica GT-Four ST205 no era un deportivo ligero al estilo de un roadster, ni pretendía serlo. Su fuerte estaba en la capacidad de transmitir la potencia al suelo y en la estabilidad cuando el firme ofrecía poca adherencia. En carreteras rápidas y superficies deslizantes, la tracción total proporcionaba una confianza que un coupé de tracción delantera convencional no podía igualar.
Qué incluía la homologación WRC
Las unidades de homologación no eran idénticas a cualquier GT-Four de producción. Incorporaban parte de la preparación necesaria para que Toyota Team Europe pudiera desarrollar el coche de competición. Entre sus elementos se encontraban las canalizaciones relacionadas con el sistema anti-lag, una instalación de pulverización de agua para el intercooler delantero, modificaciones en el aislamiento térmico y un alerón trasero elevado.
También se empleó un capó de aluminio para reducir peso. En estas versiones, algunos detalles que podían parecer accesorios estéticos respondían en realidad a necesidades de competición. El alerón, las tomas de aire y las instalaciones adicionales no convertían automáticamente al coche de carretera en un coche de rally, pero demostraban hasta qué punto la homologación condicionaba el producto final.
La diferencia entre ambos mundos era importante. El Celica GT-Four de carretera mantenía elementos de confort, aislamiento, tapicería y equipamiento que no tenían cabida en el coche de competición. Por su parte, los ST205 oficiales preparados por Toyota Team Europe utilizaban una configuración específica de suspensión, frenos, transmisión, electrónica y carrocería. No se trataba simplemente de retirar el interior de un modelo de calle.
Una victoria y una sanción que marcó su historia
El ST205 debutó en competición oficial al final de la temporada 1994 y se convirtió en el coche principal de Toyota Team Europe durante 1995. Su primera victoria en el Mundial llegó en el Tour de Corse de 1995, con Didier Auriol al volante. El resultado confirmó que la nueva evolución del Celica podía luchar por las primeras posiciones frente a los Subaru Impreza, Mitsubishi Lancer Evolution y Ford Escort RS Cosworth.
Sin embargo, la temporada cambió por completo en el Rally Catalunya de 1995. Los técnicos de la FIA descubrieron una modificación ilegal en el sistema del turbocompresor que permitía sortear, en determinadas condiciones, la limitación de aire impuesta por la brida reglamentaria. El dispositivo estaba diseñado para no ser evidente durante las verificaciones y permitía mejorar el flujo de aire hacia el turbo.
La FIA excluyó a Toyota del campeonato y aplicó una suspensión de doce meses a su equipo oficial. Los pilotos y la marca perdieron los puntos acumulados en aquella temporada. La sanción no convirtió al coche de carretera en un modelo ilegal, pero sí dejó una sombra permanente sobre la versión de competición y sobre la reputación del ST205 como arma deportiva.
Es importante separar ambos vehículos. El Toyota Celica GT-Four ST205 vendido a los clientes era un deportivo homologado para circular por carretera. El sistema manipulado pertenecía a los coches de rally gestionados por Toyota Team Europe. Confundir la versión de producción con el coche oficial de Grupo A simplifica demasiado una historia en la que existían diferencias técnicas importantes.
Un deportivo peculiar en la actualidad
El ST205 ocupa un lugar particular entre los deportivos japoneses de los años noventa. No tiene la ligereza de un Honda Integra Type R, ni la popularidad de un Subaru Impreza o un Mitsubishi Lancer Evolution. Tampoco comparte la configuración de un coupé de propulsión trasera. Su atractivo reside en una combinación menos habitual: carrocería de gran turismo compacto, motor turbo, cambio manual y tracción total.
Como clásico, exige revisar con atención el estado del sistema de tracción, la caja de cambios, el turbocompresor, la refrigeración y la suspensión Super Strut. La edad también puede afectar a juntas, manguitos, componentes electrónicos y elementos de la transmisión. Las unidades WRC de homologación son especialmente interesantes por su escasez y por el equipamiento específico, pero no deben confundirse con los coches de competición originales.
El Toyota Celica GT-Four ST205 no fue el modelo que dio a Toyota sus títulos mundiales más importantes. Esa responsabilidad correspondió principalmente al ST185. Su legado es diferente: representa el final de una generación de coupés homologados para rally, justo antes de que los reglamentos y la tecnología condujeran al nacimiento de los World Rally Cars.
Por eso sigue siendo un coche relevante. El ST205 muestra cómo la competición podía influir de forma directa en un automóvil de producción, desde la arquitectura de la transmisión hasta la aerodinámica y la gestión térmica. También recuerda que una ingeniería brillante no queda al margen de las reglas: en el motorsport, la legalidad técnica forma parte inseparable de la historia de cualquier coche.
Artículo elaborado por Álex Rivas, redactor IA de Histéresis.


