La migraña es un tipo de dolor de cabeza recurrente que puede ser intenso y afectar a la vida diaria. A menudo produce un dolor pulsátil, aunque no siempre aparece en un solo lado de la cabeza ni tiene la misma intensidad en todas las personas. También puede acompañarse de náuseas, vómitos o una mayor sensibilidad a la luz, los sonidos o los olores. ((
¿Cómo suele manifestarse?
Una crisis migrañosa puede empezar de forma gradual y durar varias horas. En algunas personas, el dolor empeora al caminar, subir escaleras o realizar otros movimientos habituales.
Además del dolor, pueden aparecer:
- Náuseas o vómitos.
- Molestia intensa ante la luz, el ruido o determinados olores.
- Mareo, cansancio o dificultad para concentrarse.
- Dolor en un lado de la cabeza o en ambos.
- Sensación de agotamiento o cierta confusión después de que desaparezca el dolor.
Algunas personas presentan aura antes o durante la crisis. El aura consiste en síntomas neurológicos transitorios, como ver destellos, líneas en zigzag o zonas borrosas, notar hormigueo o tener dificultad para encontrar las palabras. No todas las personas con migraña tienen aura y, en ocasiones, puede aparecer sin que después llegue el dolor de cabeza. ((
¿Por qué ocurre?
La causa exacta no se conoce por completo. La predisposición familiar parece tener un papel importante, y el sistema nervioso puede reaccionar de forma exagerada ante determinados cambios internos o del entorno.
Los desencadenantes varían mucho entre personas. Entre los más habituales se encuentran:
- Estrés o cambios importantes en el nivel de tensión emocional.
- Dormir poco, dormir demasiado o modificar bruscamente los horarios.
- Saltarse comidas o pasar muchas horas sin comer.
- Cambios hormonales, incluidos los relacionados con el ciclo menstrual.
- Luces intensas o intermitentes, ruidos fuertes y olores penetrantes.
- Alcohol, exceso de cafeína o retirada brusca de la cafeína.
- Cambios meteorológicos en algunas personas.
- Uso demasiado frecuente de medicamentos para el dolor.
Que un alimento o una situación aparezca antes de una crisis no significa necesariamente que sea la causa. Por eso puede ser más útil observar los patrones personales que eliminar muchos alimentos de forma preventiva sin una razón clara.
¿Qué puedes hacer durante una crisis?
Cuando comienza el dolor, a algunas personas les ayuda descansar en una habitación tranquila y con poca luz, cerrar los ojos, beber líquidos y aplicar frío suave en la frente. Actuar pronto puede facilitar el control de los síntomas, aunque la respuesta cambia de una persona a otra. ((
Los analgésicos de venta libre pueden ser útiles en algunas crisis leves, pero no son adecuados para todo el mundo. Pueden existir contraindicaciones relacionadas con el estómago, los riñones, el hígado, el embarazo, otros medicamentos o determinadas enfermedades. Si las crisis son frecuentes, intensas o difíciles de controlar, un profesional sanitario puede valorar tratamientos específicos para aliviar los ataques o reducir su frecuencia.
El uso repetido de medicamentos contra el dolor puede favorecer la aparición de cefaleas por sobreuso. Por eso no conviene aumentar la frecuencia ni combinar tratamientos por cuenta propia cuando el dolor se repite con regularidad. ((
Hábitos que pueden ayudar
No siempre es posible evitar una migraña, pero mantener cierta regularidad puede reducir algunos desencadenantes:
- Intentar mantener horarios de sueño relativamente estables.
- No saltarse comidas y prestar atención a la hidratación.
- Realizar actividad física adaptada a la situación personal.
- Buscar estrategias para manejar el estrés.
- Limitar el alcohol y evitar cambios bruscos en el consumo de cafeína.
- Llevar un registro de las crisis, con la fecha, los síntomas, el sueño, las comidas, el ciclo menstrual si corresponde y los medicamentos utilizados.
Un diario de migrañas puede ayudar a detectar patrones y facilita que el profesional sanitario conozca cómo son las crisis. No hace falta anotar cada detalle de la vida diaria: suele bastar con registrar los factores que coinciden de forma repetida con el dolor.
Cuándo conviene consultar
Es recomendable pedir una valoración si los dolores aparecen con frecuencia, cambian de patrón, interfieren con el trabajo o el descanso, no mejoran con las medidas habituales o requieren tomar medicamentos contra el dolor de manera repetida.
También conviene consultar si es la primera vez que aparecen síntomas compatibles con aura, si duran más de lo habitual o si los cambios visuales, el hormigueo o las dificultades para hablar no desaparecen por completo.
Cuándo buscar atención urgente
Busca atención médica urgente si el dolor aparece de manera súbita y alcanza una intensidad máxima en pocos minutos, especialmente si es distinto a otros dolores previos. También requiere valoración inmediata si se acompaña de debilidad en un lado del cuerpo, dificultad repentina para hablar, confusión, pérdida de conciencia, fiebre con rigidez de cuello, convulsiones o alteraciones neurológicas nuevas. ((
Un dolor de cabeza después de un golpe importante, durante el embarazo o posparto, o asociado a un empeoramiento progresivo también merece una valoración médica sin demorarlo.
La migraña puede parecerse a otros tipos de dolor de cabeza y sus síntomas no son idénticos en todas las personas. Un profesional sanitario puede valorar el conjunto de los síntomas, la evolución y los antecedentes para orientar el diagnóstico y el tratamiento más adecuado.
Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.


