El ojo seco aparece cuando las lágrimas no mantienen la superficie ocular suficientemente protegida. Puede ocurrir porque se producen pocas lágrimas o porque se evaporan demasiado deprisa. Aunque suele causar molestias y no siempre indica un problema grave, conviene prestar atención si los síntomas son intensos, persistentes o afectan a la visión.
¿Qué función tienen las lágrimas?
Las lágrimas no solo aparecen cuando lloramos. Forman una película muy fina sobre el ojo que ayuda a mantenerlo húmedo, limpio y protegido. Además, contribuyen a que la superficie ocular sea regular y a que la visión sea nítida.
Cuando esa película se altera, pueden aparecer irritación, escozor o sensación de tener algo dentro del ojo. En algunas personas, la sequedad provoca incluso un lagrimeo excesivo: el ojo intenta compensar la molestia produciendo más lágrimas, aunque estas no siempre consiguen hidratarlo bien. ((
¿Qué síntomas puede causar?
Las molestias no son iguales para todo el mundo. Entre las más habituales se encuentran:
- Sensación de arenilla, picor o cuerpo extraño.
- Escozor, quemazón o irritación.
- Enrojecimiento.
- Visión borrosa que puede variar a lo largo del día.
- Mayor sensibilidad a la luz.
- Cansancio o pesadez en los párpados.
- Lagrimeo, especialmente después de un periodo de sequedad.
Los síntomas pueden empeorar al final del día, al leer durante mucho tiempo o después de pasar varias horas delante de una pantalla.
Causas frecuentes del ojo seco
El ojo seco puede tener más de una causa. Algunos factores habituales son:
- Ambientes secos o con corriente de aire: la calefacción, el aire acondicionado, el viento, el polvo y el humo pueden favorecer la evaporación de las lágrimas.
- Uso prolongado de pantallas: cuando miramos fijamente una pantalla solemos parpadear menos, lo que puede aumentar la sequedad.
- Lentillas: en algunas personas pueden favorecer la irritación o hacer más evidentes las molestias.
- Inflamación de los párpados: algunos problemas en el borde de los párpados pueden alterar la parte grasa de la lágrima.
- Edad y cambios hormonales: la producción y la composición de las lágrimas pueden cambiar con el paso del tiempo.
- Algunos medicamentos: ciertos fármacos pueden contribuir a la sequedad. No conviene suspender ningún tratamiento por cuenta propia.
- Algunas enfermedades: en ocasiones, el ojo seco se relaciona con enfermedades inflamatorias o autoinmunes, sobre todo si también hay sequedad de boca, dolor o rigidez articular.
También puede aparecer después de determinadas intervenciones o lesiones oculares. Por eso, si la molestia comenzó tras una operación, un golpe o la entrada de un producto en el ojo, es importante comentarlo con un profesional sanitario. ((
Qué puedes hacer para aliviar las molestias
Si los síntomas son leves, algunos hábitos pueden ayudar a proteger la superficie del ojo:
- Haz pausas periódicas cuando uses el ordenador, el móvil o la tableta y procura parpadear con frecuencia.
- Evita que el aire acondicionado, la calefacción o un ventilador apunten directamente a los ojos.
- Reduce la exposición al humo y a ambientes muy secos, polvorientos o con viento.
- Si utilizas lentillas y notas irritación, quítatelas y usa gafas para descansar los ojos, siguiendo las indicaciones que te hayan dado.
- Mantén una higiene suave de los párpados. Una compresa templada, nunca demasiado caliente, puede resultar útil en algunas personas.
- Un humidificador puede ayudar si el ambiente de casa es muy seco.
Las lágrimas artificiales, los geles y las pomadas lubricantes pueden aliviar algunos casos. Un farmacéutico, un óptico-optometrista o un oftalmólogo puede orientarte sobre la opción más adecuada. Si necesitas utilizarlas con mucha frecuencia o no notas mejoría, conviene revisar la causa en lugar de limitarse a aliviar el síntoma.
¿Cuándo conviene consultar?
Pide valoración profesional si el ojo seco dura varias semanas, reaparece con frecuencia, interfiere con la lectura o el trabajo, o no mejora con medidas sencillas. También es recomendable consultar si notas un cambio en la forma de los párpados o si la molestia afecta claramente más a un ojo.
Busca atención médica con mayor rapidez si aparece:
- Dolor ocular importante.
- Enrojecimiento intenso, especialmente si usas lentillas.
- Disminución de la visión, destellos, pérdida de visión o líneas deformadas.
- Marcada sensibilidad a la luz.
- Secreción abundante o una lesión visible.
- Un golpe, una perforación o la entrada de un producto químico en el ojo.
- Ojo rojo acompañado de dolor de cabeza intenso, náuseas o malestar importante.
Estos signos no permiten saber por sí solos cuál es la causa, pero pueden corresponder a problemas que necesitan una valoración rápida. ((
Cómo se estudia
Durante la consulta, el profesional puede preguntar por la duración de los síntomas, los medicamentos que tomas, el uso de pantallas o lentillas y la existencia de otras molestias. También puede examinar los párpados y la superficie del ojo y realizar pruebas para valorar la cantidad y la estabilidad de las lágrimas.
El objetivo no es solo confirmar que existe sequedad, sino averiguar qué factores pueden estar contribuyendo. El tratamiento puede variar bastante según la causa y la intensidad de las molestias.
En resumen
El ojo seco puede aparecer por pantallas, ambientes secos, lentillas, cambios relacionados con la edad, algunos medicamentos u otros problemas oculares o generales. Parpadear más, descansar de las pantallas, evitar el aire directo y protegerse del humo puede ayudar. Si hay dolor, enrojecimiento intenso, alteraciones de la visión, mucha sensibilidad a la luz o una lesión, no conviene esperar.
Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.


