Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras que forman parte del sistema inmunitario. Están repartidos por distintas zonas del cuerpo y actúan como filtros de la linfa, un líquido que circula por los tejidos y transporta células defensivas.
Cuando el organismo responde a una infección o a una inflamación cercana, un ganglio puede aumentar de tamaño y hacerse sensible al tacto. Es lo que muchas personas describen como una “glándula inflamada”, aunque el nombre más preciso es ganglio linfático aumentado.
¿Dónde suelen notarse?
Los ganglios que están cerca de la superficie pueden palparse con más facilidad. Las zonas más habituales son:
- El cuello y la parte posterior de la cabeza.
- Debajo de la mandíbula o la barbilla.
- Las axilas.
- La ingle.
La zona en la que aparece el ganglio puede dar una pista sobre el área que está reaccionando. Por ejemplo, una infección de garganta, de oído, de encías o de la piel puede acompañarse de ganglios aumentados en el cuello o cerca de la mandíbula.
La causa más frecuente es una infección cercana
Los resfriados, las infecciones de garganta, algunas infecciones del oído, los problemas dentales y determinadas infecciones de la piel pueden hacer que los ganglios cercanos se inflamen. También puede ocurrir con infecciones causadas por virus que afectan a varias partes del organismo.
En estos casos, el ganglio suele ser algo doloroso, puede aparecer de forma relativamente rápida y se acompaña a menudo de otros síntomas, como dolor de garganta, tos, fiebre, congestión, molestias dentales o irritación de la piel.
Que el ganglio tarde un tiempo en recuperar su tamaño no significa necesariamente que la infección continúe. Después de una infección, puede permanecer palpable durante días o semanas mientras el sistema inmunitario vuelve a la normalidad.
¿Todos los bultos son ganglios?
No. En el cuello, la axila o la ingle pueden aparecer otros tipos de bultos, como quistes, lipomas, inflamaciones de la piel u otras lesiones. Además, no todos los ganglios inflamados se comportan igual.
De forma orientativa, un ganglio reactivo por una infección suele ser sensible, móvil y de consistencia blanda o elástica. Sin embargo, estas características no permiten saber por sí solas cuál es la causa. Un profesional sanitario puede explorarlo y valorar el resto de los síntomas.
Cuándo conviene pedir una cita
Es recomendable consultar si el ganglio:
- Continúa creciendo o no empieza a reducirse después de un tiempo razonable.
- Es duro, irregular o parece fijo a los tejidos.
- Aparece sin que haya otros signos claros de infección.
- Se encuentra por encima o por debajo de la clavícula.
- Se acompaña de sudores nocturnos intensos, fiebre persistente o pérdida de peso no buscada.
- Presenta enrojecimiento importante, calor local o dolor cada vez mayor.
Estos signos no indican por sí mismos una enfermedad concreta. Significan que merece la pena estudiar la situación en lugar de atribuirla automáticamente a un catarro o a una infección leve.
Cuándo buscar atención urgente
Si la inflamación del cuello dificulta mucho respirar o tragar, aparece babeo porque no se puede deglutir, la hinchazón aumenta rápidamente o el estado general empeora de forma marcada, conviene buscar atención sanitaria urgente.
Qué puedes hacer mientras tanto
Si el ganglio aparece junto a síntomas leves de infección, suele ser razonable descansar, mantener una buena hidratación y observar la evolución. No conviene apretarlo continuamente ni intentar pincharlo o masajearlo con fuerza, porque eso puede irritar la zona.
Si existe dolor, un profesional sanitario o farmacéutico puede orientar sobre las opciones adecuadas teniendo en cuenta la edad, otros problemas de salud y los medicamentos que se tomen. Los antibióticos no sirven para todas las infecciones y no deben utilizarse por cuenta propia.
La mayoría de los ganglios inflamados tienen una explicación benigna, especialmente cuando aparecen junto a un cuadro infeccioso cercano. Aun así, si el bulto persiste, cambia o se acompaña de síntomas generales, una valoración médica permite aclarar su origen sin sacar conclusiones solo por el tacto o el tamaño.
Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.


