Notar los tobillos más gruesos al final del día es bastante frecuente. A veces ocurre después de pasar muchas horas sentado, de pie o caminando, sobre todo con calor. En otras ocasiones, la hinchazón puede estar relacionada con una lesión, un problema de circulación, una infección o una alteración del corazón, los riñones o el hígado.
La hinchazón causada por una acumulación de líquido en los tejidos recibe el nombre de edema. No es un diagnóstico por sí mismo, sino una manifestación que puede tener causas muy diferentes.
¿Por qué se hinchan los tobillos?
En la parte baja de las piernas, la gravedad favorece que se acumule líquido cuando se permanece mucho tiempo en la misma postura. Por eso, una hinchazón leve en ambos tobillos puede aparecer tras un viaje largo, una jornada de pie o varias horas sentado sin moverse demasiado.
Entre las posibles causas también se encuentran:
- Insuficiencia venosa: las venas tienen más dificultad para devolver la sangre hacia el corazón y pueden aparecer sensación de pesadez o varices.
- Lesiones: un esguince, un golpe o una sobrecarga pueden inflamar una zona concreta.
- Algunos medicamentos: ciertos tratamientos para la tensión arterial, las hormonas, los corticoides o algunos antidepresivos pueden favorecer la retención de líquido. No conviene suspender ningún medicamento por cuenta propia.
- Embarazo: la hinchazón de pies y tobillos puede aparecer, aunque un aumento brusco o acompañado de otros síntomas requiere valoración.
- Enfermedades del corazón, los riñones o el hígado: pueden producir acumulación de líquido, especialmente si la hinchazón es persistente o afecta también a otras partes del cuerpo.
- Infección o coágulo: suelen preocupar más cuando la inflamación afecta a una sola pierna y aparece con dolor, calor o enrojecimiento.
Algunas pistas que ayudan a orientarse
La distribución de la hinchazón no permite saber por sí sola cuál es la causa, pero aporta información útil. Cuando aparece en los dos tobillos y mejora al descansar con las piernas elevadas, puede estar relacionada con la postura o con la circulación venosa. Si afecta a una sola pierna, comienza de repente o se acompaña de dolor, calor o cambios de color, conviene consultar con rapidez.
En algunos edemas, al presionar la piel durante unos segundos queda una pequeña marca que tarda en desaparecer. Este signo se conoce como edema con fóvea. Su presencia no identifica una enfermedad concreta, pero puede ayudar al profesional sanitario durante la valoración.
Qué puedes hacer si la hinchazón es leve
Si no hay dolor importante, lesión ni otros síntomas preocupantes, algunas medidas sencillas pueden aliviar una hinchazón pasajera:
- Elevar las piernas durante un rato cuando estés sentado o tumbado.
- Levantarte y caminar suavemente si has pasado mucho tiempo sentado, siempre que no haya dolor.
- Evitar permanecer inmóvil durante periodos prolongados.
- Usar calzado cómodo y que no comprima el empeine o el tobillo.
- Cuidar la piel de los pies: lavarla, secarla bien e hidratarla puede ayudar a prevenir pequeñas lesiones.
- Moderar el consumo de sal dentro de una alimentación equilibrada, especialmente si un profesional sanitario te ha recomendado hacerlo.
Las medias de compresión no son adecuadas para todo el mundo ni deben elegirse sin orientación cuando existe una enfermedad arterial, una infección, una lesión reciente u otra causa no aclarada. Si crees que un medicamento puede estar provocando la hinchazón, habla con un profesional antes de modificarlo.
Cuándo conviene pedir cita
Es recomendable consultar si la hinchazón no mejora después de unos días, empeora, reaparece con frecuencia o no tiene una explicación clara. También conviene pedir valoración si afecta a las dos piernas y tienes antecedentes de enfermedad cardiaca, renal, hepática o problemas importantes de circulación.
Busca atención médica con rapidez si la hinchazón:
- Aparece de forma repentina y afecta a una sola pierna.
- Es intensa, dolorosa o aumenta rápidamente.
- Se acompaña de enrojecimiento, calor local o fiebre.
- Surge después de una lesión importante o dificulta caminar.
- Aparece junto con hinchazón en la cara, el abdomen u otras zonas.
Señales que requieren atención urgente
La combinación de hinchazón en una pierna con falta de aire, dolor u opresión en el pecho, desmayo, confusión, palpitaciones intensas o tos con sangre requiere atención urgente. Estos síntomas pueden aparecer en problemas graves, como un coágulo que haya afectado a los pulmones o una alteración importante del corazón.
Durante el embarazo, una hinchazón repentina o claramente mayor de lo habitual, especialmente si se acompaña de dolor de cabeza intenso, cambios en la visión, dolor en la parte alta del abdomen, náuseas o dificultad para respirar, también debe valorarse de forma urgente.
En resumen, unos tobillos algo hinchados después de muchas horas en la misma postura pueden ser algo pasajero. Sin embargo, la aparición brusca, la afectación de una sola pierna, el dolor, el calor, el enrojecimiento o los síntomas respiratorios cambian la situación y justifican pedir ayuda sanitaria.
Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.


