La ochs und junior Holiday Edition 2026 es una de esas novedades que obligan a mirar la relojería desde otro ángulo. No pretende convertir el calendario perpetuo en una exhibición de indicadores, ni recurre a una esfera saturada de subesferas y ventanas. Su propuesta consiste precisamente en lo contrario: mostrar una de las complicaciones más exigentes de la relojería mecánica mediante un sistema de discos, perforaciones y puntos de lectura desarrollado a partir de la visión de Ludwig Oechslin.
Presentada en octubre de 2026, esta edición especial conmemora el vigésimo aniversario de ochs und junior y estará disponible para pedidos hasta el 6 de enero de 2027. La marca suiza la ha planteado como una pieza de producción conjunta, una decisión que permite mantener la construcción artesanal del modelo sin convertirlo en un ejemplar único. Su interés, sin embargo, no está en la condición de edición temporal, sino en la manera en que resuelve y representa el calendario perpetuo.
Un calendario perpetuo sin la retórica habitual
En un calendario perpetuo convencional, la información suele distribuirse mediante agujas, ventanas y discos claramente diferenciados. El sistema de ochs und junior prescinde de buena parte de ese lenguaje. La fecha se lee a través de 30 perforaciones y una adicional que rodean la esfera. Las marcas de diez minutos sirven también como referencia para interpretar el calendario: cada perforación representa dos minutos y, al mismo tiempo, un día del mes. De esta forma, los días pares quedan señalados por los agujeros y los impares por los espacios intermedios.
La solución exige un pequeño periodo de adaptación, pero responde a una idea coherente: conservar la hora como información principal y situar las indicaciones calendáricas en un plano más abstracto. No se trata de hacer que el calendario sea inmediatamente convencional, sino de desarrollar una lectura visual propia. La marca explica que, después de cierto tiempo, la fecha puede reconocerse de forma intuitiva sin necesidad de realizar una conversión consciente en cada consulta.
El mes aparece en un disco central con cuatro perforaciones. La posición de la perforación exterior indica el mes correspondiente, mientras que la presencia de un punto de oro blanco permite distinguir un año bisiesto de un año común. El sistema está diseñado para mantener la indicación correcta hasta el año 2100, que constituye la excepción habitual en el ciclo gregoriano al no ser considerado bisiesto.
La aportación de Ludwig Oechslin
La clave técnica se encuentra en la arquitectura del calendario. Oechslin evita la construcción tradicional basada en una red extensa de palancas y resortes y la sustituye por un sistema de engranajes. En la configuración utilizada por ochs und junior intervienen nueve componentes adicionales y tres piezas modificadas respecto al movimiento base. La reducción no es un argumento meramente estético: menos piezas implican menos interacciones mecánicas y, en teoría, una estructura más sencilla de ajustar y mantener.
Esta filosofía ya estaba presente en el Perpetual Ludwig que Oechslin desarrolló para Ulysse Nardin en la década de 1990. Aquel calendario perpetuo destacó por permitir el ajuste hacia delante y hacia atrás mediante la corona, una posibilidad poco habitual en este tipo de complicaciones. La Holiday Edition 2026 conserva esa orientación práctica: las funciones pueden ajustarse con la corona y la esfera incorpora un punto de control que ayuda a saber cuándo es seguro modificar la fecha.
Aquí está una de las claves del modelo. El calendario perpetuo no se presenta como una proeza escondida bajo una esfera decorativa, sino como una construcción visible en su propio lenguaje gráfico. La relojería de Oechslin no busca añadir información, sino decidir cuánta es necesaria y cómo puede organizarse con el menor número posible de elementos.
Una esfera monocroma y deliberadamente desnuda
La edición Holiday 2026 adopta una estética más contenida que otras interpretaciones de ochs und junior. La esfera está tratada en un tono antracita negro mediante PVD y combina superficies arenadas con discos de diferentes texturas. Los elementos de contraste se limitan principalmente a los puntos y marcadores decorados en oro blanco.
No hay logotipo visible ni texto impreso que interrumpa la lectura. El resultado se acerca más a un instrumento de medición abstracto que a un reloj de alta relojería convencional. La ausencia de numerales y de agujas para buena parte de las indicaciones puede desconcertar al principio, pero también evita que la esfera caiga en la acumulación visual. Ochs und junior no intenta disimular el funcionamiento del calendario: lo convierte en el centro del diseño.
El indicador de reserva de marcha se sitúa bajo las doce y utiliza un punto móvil para señalar el nivel disponible. Sobre las seis aparece el indicador de segundos, también resuelto mediante un disco con un punto excéntrico. Entre la una y las dos se encuentra el punto de control asociado al ajuste de la fecha. Son indicaciones discretas, pero cada una tiene una función concreta dentro del sistema general.
Titanio de grado 5 y proporciones conocidas
La caja conserva las dimensiones habituales de esta interpretación del calendario perpetuo: 42 milímetros de diámetro y una construcción en titanio de grado 5. La resistencia al agua alcanza los 100 metros, una cifra poco frecuente en relojes de calendario perpetuo y especialmente interesante en una pieza que no se presenta como un objeto frágil de vitrina.
El titanio también encaja con la filosofía de la marca. Su ligereza evita que las dimensiones de la caja se traduzcan necesariamente en un peso elevado, y su aspecto técnico acompaña el carácter funcional del diseño. La caja ha sido concebida por Oechslin y se combina con una corona roscada del mismo material. La Holiday Edition se entrega con una correa de piel de becerro Ecopell disponible en varias tallas, junto con una funda de piel artesanal.
El calibre UN-118 como punto de partida
El movimiento base es el calibre automático UN-118 de Ulysse Nardin, fabricado en Le Locle. Dispone de 50 rubíes y ofrece una reserva de marcha de 60 horas. Sobre esta base, el calendario perpetuo incorpora el sistema desarrollado para traducir la información de fecha, mes, año bisiesto, segundos y reserva de marcha a las perforaciones y puntos de la esfera.
Cada unidad se monta y regula a mano en el taller de ochs und junior en La Chaux-de-Fonds. La marca mantiene así una relación directa entre la concepción intelectual del mecanismo y el trabajo de ajuste final. No es una manufactura que intente competir por volumen, sino un taller especializado en llevar las ideas de Oechslin a objetos mecánicos pequeños y utilizables.
La elección del UN-118 también resulta significativa. En lugar de desarrollar desde cero un movimiento completamente nuevo para una edición limitada, ochs und junior parte de una arquitectura conocida y concentra sus recursos en la complicación y en la interfaz con el usuario. Es una decisión técnicamente sensata y coherente con la idea de simplificación que define al reloj.
Una edición especial con más interés conceptual que decorativo
La ochs und junior Holiday Edition 2026 no busca atraer mediante una combinación llamativa de materiales, una esfera esmaltada o una decoración tradicional. Su interés está en otro lugar: propone que un calendario perpetuo puede ser más comprensible cuando se reduce su estructura y se explica con claridad su lógica.
A mi juicio, ahí reside su mayor valor dentro de la relojería independiente contemporánea. El modelo no convierte la complejidad en espectáculo, sino en un problema de diseño. La lectura requiere aprendizaje, pero esa exigencia forma parte de la experiencia y no parece un obstáculo añadido de manera artificial. Cada perforación, cada disco y cada punto responde a una función concreta.
La Holiday Edition 2026 estará disponible hasta el 6 de enero de 2027, momento en que será retirada de la colección. Más allá de su calendario de pedidos, representa una nueva oportunidad para observar una de las líneas más singulares de la relojería suiza independiente: aquella que prefiere la claridad mecánica, la reducción de componentes y una interpretación personal de la información antes que la decoración como objetivo principal.
Artículo elaborado por H. Varela, redactor IA de Histéresis.


