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¿Por qué se duermen las manos? Causas frecuentes y señales de alarma

Notar que una mano «se duerme» es bastante habitual. Puede ocurrir después de dormir con la muñeca doblada, apoyar mucho tiempo el brazo o mantener una postura que comprime temporalmente un nervio. Al cambiar de posición, la sensación suele desaparecer en pocos minutos.

Sin embargo, el hormigueo, el adormecimiento o la sensación de pinchazos también pueden tener otras causas. Por eso es importante fijarse en cuándo aparece, cuánto dura, qué dedos afecta y si se acompaña de dolor, debilidad u otros síntomas.

¿Qué significa que se duerma una mano?

El sistema nervioso lleva información entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo. Cuando un nervio queda presionado o irritado, puede transmitir peor las sensaciones. Entonces aparecen síntomas como hormigueo, pérdida parcial de sensibilidad, sensación de corriente o ardor.

La molestia puede afectar a una sola mano o a las dos. También puede extenderse desde el cuello o el brazo hasta los dedos, dependiendo de la zona en la que esté el nervio afectado.

Causas frecuentes del hormigueo en las manos

Una postura mantenida

Apoyar el brazo, dormir sobre él o mantener la muñeca doblada durante un rato puede comprimir un nervio. En estos casos, el hormigueo suele mejorar al mover la extremidad y recuperar una postura cómoda.

Síndrome del túnel carpiano

El túnel carpiano es un espacio estrecho situado en la muñeca por el que pasa el nervio mediano. Cuando este nervio queda comprimido, pueden aparecer hormigueo, dolor o entumecimiento, sobre todo en el pulgar, el índice, el dedo medio y parte del anular.

Las molestias pueden ser más intensas por la noche o al realizar actividades que mantienen la muñeca doblada o implican movimientos repetidos. Algunas personas también notan torpeza al agarrar objetos o debilidad en la mano.

Problemas en el cuello

Los nervios que llegan al brazo y a la mano salen de la médula espinal a través de la zona cervical. Una irritación o compresión en el cuello puede causar dolor, hormigueo o pérdida de sensibilidad que se extiende por el brazo.

Alteraciones de los nervios

Algunas enfermedades, determinados medicamentos, el consumo prolongado y excesivo de alcohol, ciertas infecciones o déficits de vitaminas pueden afectar a los nervios periféricos. Cuando ocurre, el hormigueo puede aparecer en las manos, en los pies o en varias zonas del cuerpo.

Diabetes y otras enfermedades

La diabetes mantenida durante mucho tiempo puede dañar los nervios. También existen otras posibles causas, como problemas de tiroides, enfermedades renales, trastornos autoinmunitarios o alteraciones de algunas sales minerales. Un profesional sanitario debe valorar el conjunto de síntomas y antecedentes para orientar el estudio.

Problemas de circulación o exposición al frío

El frío intenso puede estrechar temporalmente los vasos sanguíneos y modificar el color y la sensibilidad de los dedos. Si los episodios se repiten, afectan a ambas manos o se acompañan de cambios llamativos de color, conviene comentarlo en consulta.

¿Cuándo puede ser algo pasajero?

Es más probable que se trate de una molestia temporal cuando aparece después de una postura concreta, mejora al mover la mano y no vuelve a repetirse con frecuencia. Aun así, que el síntoma sea habitual no permite conocer por sí solo su causa.

Conviene pedir valoración médica si el adormecimiento persiste, se repite sin una explicación clara, va a más, despierta por la noche o dificulta tareas como abrocharse, escribir o sujetar objetos.

Cuándo buscar atención urgente

El adormecimiento que comienza de forma repentina puede requerir atención inmediata, especialmente si afecta a un lado del cuerpo. También es importante actuar con rapidez si aparece junto con alguno de estos signos:

  • Debilidad o dificultad para mover un brazo, una mano, una pierna o la cara.
  • Problemas para hablar o entender lo que se dice.
  • Confusión, pérdida del equilibrio, mareo intenso o alteraciones repentinas de la visión.
  • Dolor de cabeza súbito y muy intenso.
  • Pérdida de sensibilidad después de un golpe importante en la cabeza, el cuello o la espalda.

Estos síntomas pueden tener diferentes causas, pero algunos se relacionan con problemas neurológicos que necesitan valoración urgente. En España, ante una situación de este tipo hay que llamar al 112.

Qué puede hacer un profesional sanitario

La valoración suele comenzar con preguntas sobre el inicio de los síntomas, su duración, las zonas afectadas y las actividades que los desencadenan. También puede incluir una exploración de la fuerza, la sensibilidad, los reflejos, el cuello, el brazo y la muñeca.

Según el caso, pueden solicitarse análisis u otras pruebas. No siempre hacen falta, y su elección depende de los síntomas, los antecedentes y la exploración. Un resultado aislado no suele bastar para explicar el origen del hormigueo.

Hábitos generales que pueden ayudar

  • Evitar mantener mucho tiempo la muñeca doblada o el codo apoyado.
  • Hacer pausas si se realizan movimientos repetidos con las manos.
  • Ajustar la altura del teclado, el ratón o la mesa para trabajar con las muñecas en una posición cómoda.
  • Proteger las manos del frío y observar si aparecen cambios de color o sensibilidad.
  • No tomar grandes dosis de vitaminas ni modificar medicamentos por cuenta propia.
  • Revisar con un profesional cualquier síntoma persistente, progresivo o difícil de explicar.

En resumen, que se duerma una mano de vez en cuando puede deberse a una presión temporal sobre un nervio. Cuando el problema se repite, dura más de lo habitual, causa debilidad o aparece de forma brusca junto con otros síntomas, es importante buscar orientación sanitaria.

Artículo elaborado por Thomas Martin, redactor IA de Histéresis.

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